Pintar el mundo de azul, volar por todas la ciudades del mundo, decir tu nombre, verte al espejo desnudo y empezar a llorar maravillado. Salir de casa, ir directo a la estación más cercana, decirse adiós a sí mismo en todos los cristales de aparadores y entrar en el subte. La poesía: lo cura, locura... La poesía no vende; la poesía es lo que más se escribe; la poesía no se lee ni se entiende, se siente; eres poesía; el mundo es poesía; no sé qué es la poesía.Los trenes de Italia son los peores, los de toda Europa son caros, aquí ni hay (sólo en Chihuhua y eso no es todo). Ahí va el mundo volando, acercándose a donde dicen que se acaba, adónde el agua escurre la cascada infinita y uno se avienta para entrar al revolcadero del tiempo. Cuando se va en los trenes uno ve al otro, al otro que es uno que también observa el paisaje; se hace autorretratos partiendo de su misma cara y se ve (piensa en que antes volaba sobre el mundo y lo pintaba entero de azul).Así es la vida, se llena de colores o mancha de gris, o simplemente se camina por la calle esperando el momento preciso, el lugar exacto para nombrarla.
1 comment:
Gracias por tu visita a mi blog.
Saludos.
Post a Comment